inmigración

Editorial. Migraciones transatlánticas

2016-10-07
Resumen: 

El grueso de estas investigaciones, que conforman el Número #12 de la Revista Umbral, responde a la convocatoria de la conmemoración del Segundo Centenario de la Real Cédula de Gracias de 1815. Para los/las historiadoras, el decreto que cursó la Corona Española para invitar a Puerto Rico, a extranjeros de naciones amigas, ha sido un tema muy discutido en la historiografía puertorriqueña, desde el siglo XIX hasta el presente.

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El grueso de estas investigaciones, que conforman el Número #12 de la Revista Umbral, responde a la convocatoria de la conmemoración del Segundo Centenario de la Real Cédula de Gracias de 1815. Para los/las historiadoras, el decreto que cursó la Corona Española para invitar a Puerto Rico, a extranjeros de naciones amigas, ha sido un tema muy discutido en la historiografía puertorriqueña, desde el siglo XIX hasta el presente. El Congreso se llevó a cabo el 4 de abril de 2015 y contó con la participación de seis historiadoras y un historiador, representantes de los varios niveles de enseñanza en la disciplina, a saber dos distinguidos profesores jubilados, cuatro profesoras del Departamento de Humanidades de la Facultad de Estudios Generales y una estudiante de maestría.  Fue un encuentro especial por muchas razones.  Por un lado, tuvimos la oportunidad de presentar nuestras investigaciones a nuestros pares y estudiantes, estar en acuerdo y en desacuerdo en varias interpretaciones del mismo tema y sentirnos colegas. Por otro, el recuerdo de la actividad es triste al recordar a la doctora Laura Náter, quien unos meses más tarde falleciera.  Es por ello que dedicamos este número a su memoria, además porque tanto profesores como estudiantes comentaron que su ponencia fue la más provocadora.

Del tema de la Real Cédula de Gracias de 1815, presentamos los trabajos de la estudiante de maestría Ana Gabriela Calderón, y de las doctoras Laura Náter y Mabel Rodríguez Centeno.  Como veremos, sus evaluaciones históricas e historiográficas permiten redondear las distintas interpretaciones que se han ofrecido a lo largo de los siglos, para evidenciar la subjetividad de la disciplina.  Además, con la amplitud del tema de las migraciones al Caribe, se presenta la investigación de la doctora Nadja Ríos Villarini, quien trabaja intercambios caribeños a través de la música, durante mediados del siglo XX hasta el presente. Un último ensayo del tema de migración, es la reseña de Pedro J. Matos Silva al libro de Kenneth H. Beeson sobre una migración al hoy estado de la Florida por un grupo de menorquinos, durante el siglo XVIII.

El ensayo de Ana Calderón, “La Real Cédula de Gracias de 1815: Inmigración y progreso, un acercamiento historiográfico”, presenta una mirada panorámica de las visiones de los cronistas e historiadores sobre el Puerto Rico, de los siglos XVIII al presente, en cuanto a la inmigración. La revisión historiográfica de la autora describe el paso de la economía de subsistencia y precariedad de la Isla, según Abbad y Lassiera, hacia el carácter liberal y modernizante que trajo la inmigración, explicado por investigadores como Brau, Tapia y Acosta.  El siglo XX, trajo visiones de procerato, positivismo y liderazgo criollo en los escritos Morales Carrión y Cruz Monclova. La nueva generación que se denominó la Nueva Historia, le dio importancia a la microhistoria.  La autora termina su ensayo sobre una nota interesante, pues indica que la apertura de la microhistoria ha permitido estudiar la vida y obra de estos inmigrantes que llegaron a Puerto Rico, como respuesta a la Real Cédula de Gracias de 1815. 

El final del ensayo de Calderón, es el punto de partida de las investigaciones de Rodríguez Centeno y Náter.  En varias cuartilla encontradas en su computadora, Náter esbozó lo que sería su presentación en el Congreso, que tituló “La importancia de la Real Cédula de Gracias de 1815 ¿Criatura de la historiografía puertorriqueña?”  La historiadora se concentró en el eclecticismo, heterogeneidad y diversidad de enfoques.  Indicó que si bien los historiadores del siglo XIX tomaron un discurso armonizante, la Nueva Historia renegó del concepto de La gran familia puertorriqueña, pero aceptó el auge económico en la industria azucarera como consecuencia de la Cédula y la inmigración masiva a Puerto Rico.  Concentró su énfasis en criticar a la Nueva Historia, ya que mantuvieron la cronología anterior de que el siglo XIX fue el importante para el desarrollo de la economía en Puerto Rico.  “La importancia que se le dio/ da a la Real Cédula de Gracias de 1815 sólo sirve para insistir en la cronología que privilegia al siglo XIX como el más importante, sino de historia de Puerto Rico, de su historiografía”.  A manera de ejemplos, señaló importantes desarrollo antes del decreto real de 1815 como el auge de la caña, las migraciones, y la importancia de comerciantes quienes a través de préstamos habían adquirido fortunas para establecer haciendas cañeras en el norte de la Isla.

La doctora Rodríguez Centeno tituló su ponencia “Sobre ‘echarpalantismos’ y perezas: Apuntes para mirar las gracias reales de 1815 desde las desgracias fiscales del 2015”.  Este motivador ensayo trabaja lo que considera la paradoja de la conmemoración de la Real Cédula de Gracias de 1815, con la situación actual de Puerto Rico. Indica que si bien las condiciones de la Cédula fueron beneficiosas para aquellos inmigrantes, la gran masa de trabajadores libres puertorriqueños no se beneficiaron.  En la actualidad, los efectos de la Ley 22 también serán para beneficiar inversores estadounidenses mientras el pueblo no podrá echar para adelante.

El ensayo de Nadja Ríos Villarini, “Ritmos que unen islas: calipso y drones entre Puerto Rico e Islas Vírgenes Americanas”, trabaja un interesante intercambio caribeño, durante el siglo XX y XXI.  A través de la tradición musical del calipso y de bandas de drones de acero, se entrelazan historias de Vieques y Culebra con las Antillas Menores.  Mediante estudios etnográficos en los carnavales de Vieques y entrevistas a miembros de agrupaciones musicales, la autora reconstruye los intercambios musicales, originarios de las islas Británicas de St. Kitts, Antigua y Tortola, y que a su vez fueron adoptados por los residentes de las Islas Vírgenes Americanas y desde allí a los carnavales de Vieques y Culebra.  Concluye la autora que desde mediados del siglo XX, el calipso forma parte del repertorio musical de los viequense y culebrenses, quienes mantienen un intercambio cultural con los ritmos tradicionalmente reconocidos como puertorriqueños. 

La reseña por Pedro J. Matos Silva del libro Fromajadas and Indigo: The Minorcan Colony in Florida, de Kenneth H. Beeson, añade un peldaño al mundo de la inmigración durante el siglo XVIII a Estados Unidos.  Según Matos Silva, Beeson reconstruyó la inmigración a Florida como parte de un proyecto para establecer una plantación de indigo con braceros europeos.  Señaló que un Dr. Turnbull respondió a una convocatoria del gobierno inglés para poblar el este de la Florida, que se había casi despoblado cuando recibieron el territorio de la Corona española. Aunque el experimento fue un fracaso, muchos de los 1,000 pobladores fueron a asentarse en lo que se conoce como San Agustín.

Como hemos visto, las inmigraciones a Puerto Rico y el Caribe pueden ser estudiadas desde distintos escenarios y en distintos momentos de nuestra historia.  Esperamos que esta nota editorial les incite a leer los ensayos y a continuar descubriendo la riqueza de nuestra identidad como puertorriqueños y caribeños.

Cobertura: 
Puerto Rico, El Caribe
Fuente: 

N. 12 Revista Umbral

Editor: 
Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras