Lola Rodríguez de Tió

Lola Rodríguez de Tió

Resumen: 

María de los Dolores Rodríguez de Astudillo y Ponce de León, nació el 14 de septiembre de 1843 en el pueblo de San Germán, Puerto Rico. Hija del Licenciado en derecho D. Sebastián Rodríguez de Astudillo y Ramírez del Postigo y Da. María del Carmen Ponce de León y Martínez Mariño.

Lola Rodríguez, como sería conocida la escritora de La Borinqueña, estudió sus primeros años entre los pueblos de San Germán y Mayagüez, durante este periodo, su padre contribuyó grandemente a la educación de la poetisa.  Entre sus obras más conocidas se destacan: Mi Ofrenda (1880), Trabajos literarios (1882), A mi patria en la muerte de Corchado (folletos, 1885), Claros y nieblas (1885), Nochebuena (1887), Mi libro de Cuba (1893).

María de los Dolores Rodríguez de Astudillo y Ponce de León, nació el 14 de septiembre de 1843 en el pueblo de San Germán, Puerto Rico. Hija del Licenciado en derecho D. Sebastián Rodríguez de Astudillo y Ramírez del Postigo y Da. María del Carmen Ponce de León y Martínez Mariño.

Lola Rodríguez, como sería conocida la escritora de La Borinqueña, estudió sus primeros años entre los pueblos de San Germán y Mayagüez, durante este periodo, su padre contribuyó grandemente a la educación de la poetisa.  Entre sus obras más conocidas se destacan: Mi Ofrenda (1880), Trabajos literarios (1882), A mi patria en la muerte de Corchado (folletos, 1885), Claros y nieblas (1885), Nochebuena (1887), Mi libro de Cuba (1893).

El matrimonio de Lola Rodríguez  y Bonocio Tió Segarra

Bonocio Tió conoció a Lola siendo amigo de la familia y se casaron el 13 de febrero de 1865. El matrimonio Tió-Rodríguez procreó cuatro hijos, de los cuales dos eran varones y dos niñas; los dos varones fallecieron prematuramente. Su primera niña, a la que llamaron María Elena Dolores Patricia, nació el 17 de noviembre de 1866; a esta siempre se le ha conocido como Patria. Su segunda hija se le dio el nombre de Enriqueta Severa y nació el 17 de marzo de 1869; Enriqueta falleció en la niñez. Ambas nacieron en San Germán, aunque poco después la familia entera fue a vivir al pueblo Mayagüez.

Primer destierro de la familia Tió-Rodríguez.

En esta época, Mayagüez era un importante centro de actividades sociales y culturales. En 1876, Lola Rodríguez de Tió publicó el primer tomo de sus poemas bajo el título de “Mis cantares”. Aprovechando el espacio que le brindaba el prólogo de dicho libro, Bonocio se dispuso a criticar fuertemente el descuido cultural en el que las autoridades españolas tenían sumergida a la Isla.

La reacción por parte del gobierno español no se hizo esperar, como resultado de dicha crítica, Bonocio y su familia tuvieron que abandonar Puerto Rico. Al ser desterrada, la familia Tió-Rodríguez partió rumbo a Venezuela; en ese país Lola se adentró en la vida cultural, y tal fue su impacto que se le condecoró con la “Orden del Libertador”. Entre otras cosas, cabe señalar que Lola fue madrina de bodas en el matrimonio del prócer Eugenio María de Hostos con la dama cubana Belinda de Ayala.

De regreso a Puerto Rico     

Este primer exilio duró aproximadamente un año y medio. En septiembre de 1878, el matrimonio Tió-Rodríguez estaba de vuelta en su isla natal. Al regreso del destierro, Lola y su esposo Bonocio se involucraron nuevamente en la vida cultural y social de la ciudad de Mayagüez. En este periodo, Bonocio fundó tres periódicos, los cuales sirvieron para la continua difusión del pensamiento liberal de la época.

En 1881, Lola escribió uno de sus sonetos más célebres “A Calderón”, así como su “Oda en alabanza a Calderón”. Otra de sus grandes contribuciones en esta época es la fundación de una revista anual llamada “La almojábana”. En 1884, en la inauguración de un colegio para señoritas de Mayagüez, la poetisa pronunció el discurso “La educación de la mujer”, tema muy controvertible para  la época. Ya para 1885, Lola Rodríguez de Tió publicó su segundo libro, “Claros y Nieblas”.

En 1887, y bajo el régimen de los compontes, más propiamente del gobernador D. Romualdo Palacio González,  algunos autonomistas fueron encarcelados. En respuesta a estos acontecimientos, Lola Rodríguez de Tió y muchos otros puertorriqueños no dudaron en ayudar para la excarcelación, escribiendo cartas a distintas autoridades de tal manera que el gobernador fue llamado inmediatamente a responder por sus actos.

Siendo la poetisa víctima de una calumnia se aprestó a entrevistarse con el gobernador interino de la Isla D. Juan de Contreras Martínez, para defender tanto su causa como la de los autonomistas encarcelados. De todo eso, resulto la posterior excarcelación de los puertorriqueños presos, el 24 de diciembre de 1887. Para conmemorar esta ocasión, Rodríguez compuso su poema “Nochebuena”.

Segundo destierro

Después que el gobernador interino D. Juan de Contreras Martínez entregara la gobernación al gobernador en propiedad, el general D. Pedro Ruiz Dana, la represión volvió a estar  presente en la Isla. En esta ocasión, la familia Tió-Rodríguez se desterró a Cuba, el día que arribaron a la isla y se le dio el recibimiento a la familia, Lola Rodríguez de Tió recitó su poema “A Cuba”. En 1892, la madre de la poetisa falleció en San Germán, Da. María del Carmen Ponce de León; como acto de caridad el gobierno de la Isla permitió que Lola regresará a Puerto Rico.

En 1893, Patria, su única hija viva, recibió el grado de doctora en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. En ese mismo año, el tercer libro de versos de Rodríguez titulado “Mi libro de Cuba”  fue publicado y recibido muy favorablemente por la crítica literaria.

De Cuba a Nueva York

Cuando el dictador español Valeriano Weyler subió al poder, la familia de Lola nuevamente sufrió el destierro, siendo esta vez su destino el estado de Nueva York. En este momento,  Nueva York era el centro de la disidencia revolucionaria, tanto de Cuba como de Puerto Rico; allí Lola Rodríguez viene a formar parte hablante de la revolución.  Tal fue el impacto de la familia Tió-Rodríguez, y más propiamente de Lola Rodríguez, que el 8 de octubre de 1896 fue homenajeada en el Chickering Hall de Nueva York; y en 1897, fue nombrada presidenta honoraria del club revolucionario.

De Nuevo en Cuba

De regreso a Cuba, debido a que el periodo de la década de 1890 era época de guerra, Rodríguez fungió como secretaria del club “La Caridad”, entidad dedicada a recoger dinero y provisiones para los soldados cubanos y sus familiares. Dos acontecimientos se pueden rescatar de esta segunda etapa Lola de Rodríguez en Cuba; el primero, en 1900, la hija del matrimonio Tió-Rodríguez, la ahora Dra. Patria Rodríguez y Tió, contrajo nupcias con el educador, abogado, escritor, político y diplomático Dr. Fernando Sánchez de Fuentes y Peláez.

Cinco años más tarde, el 25 de octubre de 1905 falleció Bonocio Tió, muchos historiadores concuerdan que la muerte de su esposo provocó que Da. Lola Rodríguez de Tió se alejara de la vida pública por un tiempo. Sin embargo, ya para 1910 Lola aceptó el nombramiento como Socia de Número de la Academia de Artes y Letras.

En 1912, su amigo y, ahora Presidente de la República de Cuba, el general José Miguel Gómez nombró a Lola Rodríguez como inspectora de las escuelas privadas de la Habana.

Últimos días, entre Cuba, Puerto Rico y Europa.

En agosto de 1915, Rodríguez visitó su pueblo natal San Germán después de 20 años de ausencia. El 28 de agosto de ese mismo año, el Círculo de Recreo del pueblo de San Germán celebró una velada literaria en honor a la recién llegada, fiesta que acabó en amargas discusiones políticas.

El 6 de octubre de ese mismo año, el Casino de Mayagüez la homenajeó, acto que también hace en su momento El Ateneo Puertorriqueño, contando con la ilustre participación de personalidades de la talla del venerado maestro D. Manuel Fernández Juncos y el alcalde de San Juan, D. Roberto H. Todd y Wells. Después de esta visita regresó a Cuba en donde había fijado su residencia.

La siguiente visita de Lola Rodríguez de Tió a Puerto Rico se dio en términos privados, en el año 1920, ya que visitaba a su sobrina Laura. En 1923 antes de partir para Europa hizo su última visita a Puerto Rico, fijando definitivamente su residencia en Cuba. En España fue recibida con aplausos. En esta ocasión, a la poetisa la recibieron distinguidas autoridades y escritores de la península.

Fallecimiento

Después de haber recorrido España, Francia y Suiza, regresó nuevamente a Cuba. Lola Rodríguez de Tió falleció en Cuba el 10 de noviembre de 1924 en la Habana.

Bibliografía: 
Mendoza Tió, Carlos F. (1979). Apuntes para una biografía: Lola Rodríguez de Tió. Al margen, revista de Artes supl. 1. Colección Hipatia. San Juan: Puerto Rico.

____________________ Editor (1974). Contribución al estudio de la obra poética de Lola Rodríguez de Tió: 1843-1924. San Juan: Puerto Rico.