You are here

Una flor vuela hasta ti

Cuando crees que todo ha terminado, la flor del "Capá prieto" emprende vuelo, y te acompaña, tal como este libro de Yvonne Denis Rosario.
2017-01-12

La narrativa alusiva a procesos, sucesos y personajes históricos ha contado siempre con legiones de lectores interesados y entusiastas. El éxito de este tipo de literatura no ha dejado de incrementarse, desde que Stefan Zweig, Alexei Tolstoi, Marguerite Yourcenar, Valerio Massimo Manfredi y tantos otros ejercieron su magisterio en el arte de combinar el respeto a los principios elementales de la historiografía con la angustia del drama y la trepidación de la aventura.

A partir del siglo XIX, el oficio de historiador y los estudios de Historia se masificaron, a medida que progresaban estrategias de urbanización y programas de escolarización masiva y los países que conquistaron estatus republicano incorporaban tal materia a los currículos escolares de la enseñanza general, como refuerzo a la construcción de identidades.

Los historiadores, antes instalados en cátedras y cenáculos académicos llegaron, tiza en mano, a escuelas de las más apartadas geografías, produciendo de inmediato una palpable diversificación del saber, al sumar a las letras y los números categorías filosóficas, criterios de periodización, métodos de análisis cualitativo y una amplia gama de herramientas cognoscitivas.

Pero no todos aspiraban a adquirir el gran calado intelectual de los conocimientos especializados y la llamada literatura histórica se convirtió en refugio de los menos cultivados, los más soñadores o, sencillamente, de aquellos que prefieren probar diferentes senderos de una misma ruta para hacerse más sabios.

Como en el resto del planeta, en Cuba gustamos mucho de las biografías, la narrativa histórica y los ensayos de similar perfil que se dejan “contaminar” por otros géneros. Es esa una de las razones por las que auguro una buena recepción entre los lectores cubanos a Capá Prieto, primer libro de cuentos de la puertorriqueña Yvonne Denis Rosario, autora cuya poesía es conocida en su país y ya había anunciado nuevos derroteros con narraciones aparecidas en revistas, tales como: Tonguas, El Cuervo, Cayey y Letras Salvajes.

Bien construido, con avance cronológico y entrelazamiento de las historias que le confieren cierta circularidad, este libro, integrado por doce cuentos, nos permite recorrer a grandes pasos 220 años de historia en Puerto Rico. Comienza con la silenciada participación de los milicianos pardos y morenos en el enfrentamiento a la invasión británica de 1797, y llega hasta este siglo, quizás hasta ayer mismo, pues encontrar en una isla del Caribe un bufete de abogados, todos negros, para un altanero y sofisticado empresario gringo puede resultar tan inquietante como la derrota de una flota británica ante una milicia de descendientes de africanos.

El libro emprende un recorrido inusual, que suma como protagonista a una insustituible pero olvidable ama de leche –otra gente sin historia–, para introducirnos luego en las modestas vidas de gente que hizo grande a Puerto Rico. Así, admiramos las prodigiosas manos de Felipe Rosario, el autor de Madrigal, y el tesón de Arturo Schomburg, gran promotor de la cultura negra en las Américas, quien conoció a Martí y Maceo en la emigración, luchó desde el club Las Dos Antillas por la independencia de nuestras islas y cultivó la amistad de Nicolás Guillén.

No esperemos acceder, sin embargo, a las vidas “literaturizadas” de estos ilustres puertorriqueños, pues Yvonne nos llevará hasta ellos a través de senderos ocultos, nos los mostrará desde el ángulo entrañable de quienes –quizás– les conocieron, admiraron o amaron con devoción y hasta con locura. El amor imposible de Felipe Rosario, el encargado de archivo de Arturo Schomburg y el asesino imaginario de la gran poeta y singular mujer que fue Ángela María Dávila, se las agenciarán para contar historias que no encontraremos en ninguna enciclopedia o diccionario pero resultan esenciales para recordar y comprender.

Como si retirara un velo con gesto amoroso y delicado, la prosa de Yvonne Denis nos tornará entrañable a gente que quizás no conozcamos, o sobre las cuales nuestros mayores no nos han hablado nunca. Entre ellos, figura el hombre que dio fama a “¿Y tu agüela onde sjtá?”, el poema de Fortunato Vizcarrondo cuyo título los más jóvenes tal vez han escuchado en un estribillo de Rubén Blades. Él se llamó Juan Boria y aunque el cuento recogido en este libro exalta su destreza y modestia en la última de las profesiones que ejerció –encuadernador de libros–, Juan mereció el título de “Faraón del verso negro” porque la crítica de la época le reconoció, junto a Eusebia Cosme y Luis Carbonell, como parte del trío de grandes recitadores de poesía afrocaribeña.

Cerca de él, Pura Belpré, escritora para niños, titiritera, folklorista y primera bibliotecóloga puertorriqueña en Nueva York, pareciera mover todavía los hilos que hacen caminar a Pérez y Martina. La importancia de su trabajo entre los niños latinos de esa gran ciudad le fue reconocida, poco antes de su muerte con el Premio para las Artes y la Cultura de la alcaldía de Nueva York. Hoy un premio concebido para escritoras y escritores, así como ilustradoras e ilustradores latinos cuyos trabajos mejor representen y honren la experiencia cultural latina en una obra literaria para niños y jóvenes, lleva su nombre. El Premio Pura Belpré es auspiciado por Asociación Estadounidense de Bibliotecas (ALA, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Servicios Bibliotecarios a la Niñez (ALSC).

A estas y otras personas cuyas vidas acarician estas bellas páginas, sus grandes aportes a la cultura no les proporcionaron riqueza; algunas de ellas ni siquiera dejaron de ser pobres. Desde los barrios en que vivieron nos hablarán a menudo la penuria, la desigualdad, el racismo y la violencia estatal contra los grupos más humildes de la sociedad, porque este es un libro de sosegada pero firme denuncia social sobre las consecuencias de la situación colonial de Puerto Rico, que se nos cuenta, la mayor parte de las veces, desde Santurce o sus inmediaciones. La serena dignidad con que estos personajes asumen su infortunio parece recordarnos que Santurce –antes San Mateo de los Cangrejos– es el único pueblo de Puerto Rico fundado por negros libres.

Les invito a leer este libro que tiene nombre de árbol gigantesco e impresionante tronco. Varios días después de concluir mi lectura, pensaba en las historias que más me conmovieron y busqué información sobre tan raro título. Capá prieto, por sus dimensiones y majestuosidad, es parecido a iroko, nuestra ceiba, y su ritual africanidad es fuente de significaciones parecidas.

Tratando de entender lo que puede no requerir explicación, me pregunté por qué habiéndole encimado otras lecturas, volvían a mi mente estas historias. La flor polinizada de este árbol se seca durante el proceso de fecundación y luego se desprende. Vuela, impulsada por el viento y sus pétalos giran lentamente como aspas de helicóptero. Así sucede con este libro: cuando crees que todo ha terminado, la flor del Capá prieto emprende vuelo, y te acompaña.

Resumen: 

Reseña de Capá Prieto de Yvonne Denis Rosario que, en el marco de la Feria Internacional del Libro en La Habana, contextualiza la obra en la tradición de la narrativa histórica y le augura buena recepción en Cuba. Además, menciona a los más diversos personajes históricos de este libro cuentos entramados desde la invasión británica a Puerto Rico en 1797 hasta el presente.

Fuente: 

Feria Internacional del Libro en La Habana

Colaborador: 
Yvonne Denis Rosario
Editor: 
Umbral