Conferencia

Contenidos agrupados bajo esta modalidad de actividad académica.

Lecturas cubanas de Isabelo Zenón Cruz. Venturas y desventuras de la racialidad en Cuba y Puerto Rico

Reconocer las limitaciones del negrismo como movimiento literario, no debe conducirnos a minimizar sus contribuciones al proceso de visibilización.
2017-03-16
Resumen: 

La jornada académica Paradojas de Racialidad en el Caribe: Cuba y Puerto Rico tuvo la participación de la profesora cubana, Zuleica Romay, con su presentación de la Lección Magistral titulada Lecturas cubanas de Isabelo Zenón Cruz: Venturas y desventuras de la racialidad en Cuba y Puerto Rico. En su primera visita a Puerto Rico, la profesora cubana, nos deleita con una lectura detallada del texto de Isabelo Zenón Cruz, Narciso descubre su trasero (El negro en la cultura puertorriqueña), en la que revela sus diálogos con la obra. El texto de Zenón forma parte de un entramado de reflexiones que se estaban dando en la época acerca de cómo se ha asumido la racialidad en términos sociales, políticos y culturales. Romay Guerra nos lleva de la mano por un breve pero abarcador recorrido de las distintas voces que, históricamente, han dedicado sus obras al tema de la raza y cómo estas conversan con Zenón Cruz. Esto acompañado de un conversatorio abierto que dio espacio para compartir las experiencias y preguntas de las/los presentes. Aquí puede ver el video de la presentación gracias a UPRRP-TV.

Texto completo: 

Hace poco más de un año, los lectores cubanos tuvieron la oportunidad de acceder al primer texto bilingüe de narrativa en español y yorubá. Peregún y otras fabulaciones de mi tierra, del nigeriano Félix Ayoh’Omidire, consta de veinte narraciones con estructura similar: cada cuento comienza con un ritual dialogado entre  el apàlz [cuentero] y el coro, que según la tradición es una parte cantada, incluye diálogos cortos, consejos en forma de proverbios que encuadran la acción y termina con una moraleja y una fórmula ritual cantada.

En Nigeria, los cuentos cantados son un género vivo, alimentado constantemente por la  tradición oral. Condensan un saber popular que Ayoh’Omidire vertió en un código escrito, para poner al tanto a los brasileños primero y los cubanos después, de varias leyendas que poblaron su infancia.  Su difusión entre los lectores cubanos, además de una grata sorpresa editorial, constituyó un homenaje a la civilización de los yorubás, la cual, al decir de la investigadora y profesora Mirta Fernández: 
 

“[…] es una de las de mayor irradiación cultural en África. El refinamiento alcanzado por su arte en los retratos de serena belleza y majestuosidad, realizados en piedra, bronce, terracota o madera, representando sus reyes, reinas, príncipes, princesas y cortesanos, se corresponde con la profundidad de su pensamiento que se trasluce en su rica literatura oral, la complicada cosmogonía de su religión, sus parábolas mitológicas, sus cantos de trabajo, de guerra, de cazadores, sus elegías u oriki, su música y sus bailes”.[1]
 
Este libro singular deparó a su prologuista, la Dra. Fernández, una sorpresa. Entre las veinte narraciones recogidas en él, se encontró una con el mismo tema que la versión martiana de “El camarón encantado”.La historia del leñador Loppi y su mujer Masicas, residentes en un pueblo del mar Báltico, se cuenta de forma parecida en África, pero en este caso los protagonistas son un pobre pescador llamado Apcjalódò y su ambiciosa mujer, Láápé, mientras el mágico poder de conceder deseos no corresponde a un camarón, sino a un pececito dorado.Así, la narración de, supuesto origen francés[2] que José Martí versionó en La Edad de Oro, tiene una interpretación africana –probablemente más antigua que las dos citadas–, con personajes yorubás, sistemas de valores y forma de contar apropiadas  a la tradición oral de esos pueblos.
 
Tales paralelismos son posibles porque a lo largo del tiempo la acción de la especie humana, creadora y difusora de modos de producir, hablar, contar cocinar, adorar a los dioses y hacer música; pero también de nociones, teorías, representaciones sociales, sistemas de símbolos, sentimientos y emociones, confiere alas a la cultura y permite reproducir, aquí y allá, expresiones parecidas, cuando la humana reiteración de condiciones, eventos y procesos origina acercamientos entre geografías físicamente distantes.
 
Por eso no me extraña encontrar en el valioso libro de Isabelo Zenón Cruz: Narciso descubre su trasero (El negro en la cultura puertorriqueña),[3] muchos parecidos con la manera en que los cubanos asumimos la racialidad, término que acostumbro emplear para referirme a las relaciones sociales racializadas, o sea, a redes de relaciones sociales en las que el color de la piel influye o condiciona actitudes, percepciones y comportamientos.
 
Similar al empleo referido por Isabelo Zenón, recuerdo que una de mis abuelas empleaba la frase “como mosca en la leche”, para alertarme sobre los conflictos que podría crearme una relación demasiado estrecha con personas blancas. Y no he olvidado las veces que un comportamiento inadecuado me hacía merecer el cáustico reproche de algún pariente adulto: “tenías que ser negra”;regaño que podía explicitarse con una aclaración admonitoria: “los negros, si no la hacen a la entrada, la hacen a la salida”.
 
En mis años jóvenes no existían en Cuba las galleticas óreo, metaforizadas por Isabelo Zenón para aludir a personas negras y mestizas cuya conducta mimética parece confirmar los estereotipos fijados para su grupo social de pertenencia. Mas recibí de mis condiscípulos el sobrenombre de “altea”, que viene a significar lo mismo, pues así era nombrada una confitura de chocolate y crema; consistía en una masa cremosa de mantecado o vainilla, quizás de fresa en su color más oscuro, cuya tonalidad resultaba velada por el color marrón del chocolate. 
 
He reconocido en ocasiones anteriores que, al principio,  el alias me gustó porque lo asociaba a las cualidades presuntamente excepcionales que otros percibían en mí. Por entonces no había yo lidiado lo suficiente con las sutilezas raciales de la sociedad cubana y mi rudimentaria conciencia racial no captó las connotaciones segregacionistas del término. Años después, cuando en virtud de mi ilustración, buenos modales, nariz perfilada y labios no demasiado gruesos, amigos y familiares negros me exhortaron a “adelantar” la raza, decidí, conscientemente, no hacerles ningún caso. Mi hijo, que ya es un adulto joven, tiene la piel oscura como yo.
 
En Narciso descubre su trasero…, el autor se enfrasca en inventariar disfuncionalidades y problemas de la sociedad puertorriqueña de entonces, enumeración que resulta valiosa en tanto nos muestra los múltiples campos de la actividad social en que el aporte de los descendientes de africanos ha sido ignorado, inferiorizado o vituperado. Acierta también Isabelo Zenón al plantear que nuestra hipersensibilidad ante matices epiteliales y texturas de pelo guarda estrecha relación con nuestra experiencia de esclavización, pero también con los grilletes mentales que aún arrastramos; eso que  nuestro Martí  denominó la “esclavitud del color”.
 
Imagino el revuelo que habrá provocado la publicación de esa obra, no solo por lo que dice y cómo lo dice sino, y sobre todo, por su perspectiva. Entonces no era tan común comprender la opresión racial como consecuencia o pertinencia de la opresión de clase, ni argumentar que los procesos de dominación solo resultan completados cuando se extienden al campo de la subjetividad, haciendo que los dominados internalicen su inferioridad y, además de aceptarla, la reproduzcan socialmente.
 
Resulta notable cómo Isabelo Zenón se adelanta al pensamiento político del  momento al significar cuestiones que, años después, articularían demandas de políticas sociales por parte de organizaciones de afrodescendientes en el Caribe y Sudamérica. Me refiero, concretamente, al reconocimiento social del aporte de los africanos y sus descendientes a la forja de la nación puertorriqueña; el tratamiento proporcionado y respetuoso del negro en los textos escolares, así como la incorporación de la historia de África a los diseños curriculares de ciertos niveles de enseñanza. 

Las numerosas referencias culturales del autor, cuyo fichaje y análisis probablemente le exigieron mucho más de tres años de investigación, nos permiten seguir los avatares de la racialidad en Puerto Rico a través de textos historiográficos, periodísticos y literarios, de la tradición oral, la observación de las costumbres de la época y el registro de innumerables detalles de la vida cotidiana. La mirada antropológica de Isabelo Zenón tiene pretensiones de totalidad. 

Que leyó concienzudamente a Frantz Fanon se percibe en las numerosas referencias del autor al antológico ensayo, Piel negra, máscaras blancas,[4] y en la recurrente descripción de los procesos de enajenación y acatamiento mental de la subalternidad entronizados por el colonialismo. Sin embargo, Isabelo Zenón pasa por alto algunos matices. Pareciera  no comprender que todas las percepciones, actitudes y comportamientos por él enjuiciados están alimentados por una cultura que ha moldeado a blancos y negros, haciéndoles compartir los mismos estereotipos y prejuicios y, en la mayoría de los casos, aceptar el status quo como manifestación de “lo natural”. Su razonamiento atiende más a factores de tipo actitudinal o conductual (que son consecuencia de la internalización de relaciones sociales racializadas), en detrimento de los códigos y mecanismos de reproducción de la dominación; el elemento causal que articula el discurso anticolonialista de Frantz Fanon.

Las acerbas críticas de Isabelo Zenón a la abstracción, el prejuicio y la perspectiva inferorizante de los poemas negros de Luis Palés Matos, no otorga suficiente importancia a la historia de vida del autor de Tuntún de pasa y grifería, un hombre de saber libresco y pensamiento liberal burgués, que tiene un enfoque elitista de la cultura pero muestra la sensibilidad necesaria para visibilizar socialmente a las mujeres y hombres negros, sin duda los más relegado entre los integrantes de las capas populares puertorriqueñas. 

Tal vez esas sensibilidades, impropias de un poeta culterano que percibe al negro y su historia “desde arriba, desde fuera y en blanco” –como señalara Margot Arce– [5] tuvieron que ver con sus vivencias como maestro rural, jefe de oficina de correos de un pueblito, o “listero” de un central azucarero, entre otras profesiones ejercidas por Palés Matos tras la muerte de su padre. Experiencias de vida que no modificaron su burguesa percepción de las relaciones sociales, pero le estimularon a hacer del negro un tema central de la poesía y con ello, reconocer a los africanos y sus descendientes un lugar en la historia de Puerto Rico.[6]

El auge de las poéticas negristas en la lírica  de varios países de América Latina y el Caribe, entre mediados de los años 20s y finales de los 30s del pasado siglo, puso de relieve acumulaciones culturales necesitadas de interpretaciones propias, ya fuera a partir de sus expresiones tipicista, abstracta o social, clasificaciones que tomo prestadas del escritor y crítico literario cubano Raúl Hernández Novás.[7] Las búsquedas e interpretaciones sobre la herencia cultural e identidad racial asociadas a África fueron expresión de la revolución intelectual iniciada en los años 30 en el Caribe, la cual abarcaría áreas del conocimiento tan distintas y a la vez tan cercanas como la Historia, la Literatura, la Economía, la Sociología y la Politología.[8] El Mapa de la poesía negra que Emilio Ballagas trazó en 1946  nos convence, por el origen diverso de los cuarenta y cuatro autores americanos incluidos, de que a nivel continental estaba en marcha un proceso de auto reflexión identitaria que por primera vez volvía los ojos hacia África. [9]

Reconocer las limitaciones del negrismo como movimiento literario, no debe conducirnos a minimizar sus contribuciones al proceso de visibilización, reconocimiento y dignificación de los aportes de los africanos y sus descendientes a la espiritualidad de los pueblos de América.El negrismo llegó en la cresta de una ola que, al retirarse, develó ante los ojos del mundo la excelencia del arte africano; excusó al jazz del arrabal y relajó las prohibiciones a los movimientos corporales exigidos por géneros musicales como el son y el tango, antes considerados licenciosos.

El entusiasmo negrista  dio paso a formas superiores de expresión, ya que “[…] la poesía se integra naturalmente a un discurso que busca la identidad y la unidad nacional. La nueva poesía de contenido social protesta contra el imperialismo y el colonialismo tanto político y económico como cultural  […]”.[10] En lo adelante, las cosas no fueron más fáciles pero sí más “orgánicas”, pues afanosas búsquedas de nuestra afroamericanidad caracterizaron importantes proyectos culturales en las décadas del cuarenta y el cincuenta del siglo XX; periodo que en Cuba parió clásicos de la literatura como Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, de Fernando Ortiz (1940) y El monte, de Lydia Cabrera (1954).

En “Antillanos y africanos”, un pequeño texto de Frantz Fanon que Isabelo Zenón no parece haber leído, el intelectual martiniqueño explica el cambio de perspectiva que respecto a África comenzó a gestarse en el Caribe, particularmente en las ínsulas franco y angloparlantes:
 

“[…] el antillano después de 1945, ha alterado sus valores. Mientras que antes de 1939 tenía los ojos fijos en la Europa blanca, y el bien para él era la evasión fuera de su color, en 1945 se descubre, no solamente de color negro, sino un hombre negro, y es hacia la lejana África hacia donde lanzará sus seudópodos en lo adelante. El antillano en Francia recordaba constantemente que él no era negro; a partir de 1945, el antillano, en Francia, recordará constantemente que él es un negro”.[11]

 

Me llamó la atención la manera desprejuiciada en que Isabelo Zenón desafía  los prejuicios intelectuales de la época, esos que Manuel Moreno Fraginals confronta en el breve y referenciado ensayo “La historia como arma,[12] pues en Narciso descubre su trasero…, resulta tan importante la investigación histórico-literaria llevada a cabo por el autor como la densidad que la pasión confiere a su páginas. Celebro la pretensión de interpretar las causas del pasado desde las consecuencias del presente, habida cuenta de que “[…] el único punto físico de partida es el presente. Siempre nos proyectamos de hoy al ayer […] Se trata, sencillamente de comenzar por comprender la vida y lo que esta vida tiene de común en cualquier tiempo y en cualquier lugar”.[13]

Al referirse a uno de los más extendidos y perdurables estereotipos sobre las personas negras en las Américas, Isabelo Zenón observó: “Cuando se quiso justificar la esclavitud, se hablaba de la gran capacidad para el trabajo que poseía el negro. En el siglo XIX se habló de su vagancia extrema […]”,[14] comentario que deja indicado en qué circunstancias se construyó el estereotipo sobre la atávica pereza de los negros, pero no nos explica por qué. 

Tres centurias después de que los imperios europeos comenzaran a financiar su debut capitalista con la plusvalía extraída a la mano de obra esclavizada en las Américas, algunas condiciones habían cambiado. El previsible fin de la esclavitud a principios del siglo XIX, incrementó la explotación de los esclavizados a niveles de verdadero salvajismo mientras, contradictoriamente, los ideales de libertad, igualdad y fraternidad proclamados por la Revolución Francesa alimentaban el pensamiento liberal del sector más ilustrado de las elites nativas. Por otra parte, el primer tercio del siglo XIX marcó una etapa de crecimiento de la participación de los negros y mulatos libres en la vida económica y cultural de las colonias, con trasfondo de sublevaciones de esclavos y conspiraciones anticolonialistas en las que participaban esclavizados y libres de colores oscuros, hasta sumarlos a las huestes independentistas a partir de 1811.
 
Los esclavizados, que cada vez tenían menos motivaciones para trabajar, habían aprendido a “malinterpretar” las indicaciones de los amos, averiar intencionalmente los implementos de trabajo y haraganear para reducir gastos de energías que no les reportababeneficio alguno. Así, las actitudes imputadas para reforzar el estereotipo sobre la atávica pereza de los negros resultaron eficaces tácticas de resistencia de las mujeres y hombres sometidos a la esclavitud, solo que la minoría explotadora las resignificó, estigmatizando a los oprimidos.

Hoy nos provocan una sonrisa cómplice las astutas estrategias de Anancy, entrañable personaje de estirpe africana que sintetiza –en la tradición oral caribeña– nuestra resistencia a la colonialidad del poder. En Anancy reconocemos la inteligencia de aquellos esclavos que “[…] se comportaban como falsos estúpidos ante losamos; si se les hacía una pregunta insignificante […] nunca respondíanal instante; se hacían los que no entendían lo dicho para forzar unarepetición, de modo que tuvieran tiempo para pensar, no cuál era larespuesta correcta, sino cuál era la más conveniente”.[15]
 
Por supuesto, el alusivo a su rusticidad y falta de inteligencia no es el único mito racista que sobre los negros la injusticia generalizada del capitalismo se ha empeñado en reafirmar. La mirada hacia el otro, legitimada por la tradición oral, alcanzó un alto grado de sistematización en los enciclopedistas y se volvió ciencia con la Ilustración, primer esfuerzo secular de fundamentación ideológica de un sistema social donde el control ideopolítico de la Iglesia se vio confrontado por otras lógicas de dominación. Pero la Ilustración, como nueva epistemología para comprender el mundo, no aportó dimensiones nuevas a la percepción sobre las culturas no europeas, sobre todo respecto a África, que continuó siendo apreciada como reservorio de la barbarie y la impureza.  
Voltaire (1694-1778), pese a ser un decidido anticlerical,suscribióla tesis poligenista del Génesis al  afirmar: 
 

“Los albinos y los dariens, aquéllos originarios de África y éstos de América, son tan diferentes de nosotros como los negros. Existen razas amarillas, rojas y grises […] Nunca conseguiréis que sean buenos guerreros un darién ni un albino, y esto no consiste en que tengan ojos de perdiz, ni cabellos y cejas albinas, sino en que su cuerpo, y por ende su valor, tiene extraordinaria debilidad”.[16]
 
En el mismo sentido, Emmanuel Kant (1724-1804), atribuyó a los africanos negros la incapacidad civilizatoria de los bárbaros: 
 
“Los negros de África carecen por naturaleza de una sensibilidad que se eleve por encima de lo insignificante […] aunque muchos de ellos hayan obtenido la libertad, no se ha encontrado uno sólo que haya imaginado algo grande en el arte, en la ciencia o en cualquiera otra cualidad honorable, mientras entre los blancos se presenta frecuentemente el caso de los que por sus condiciones se levantan de un estado humilde y conquistan una reputación ventajosa. Tan esencial es la diferencia entre estas dos razas humanas; parece tan grande en las facultades espirituales como en el color”.[17]
 
El pensamiento racista articulado científicamente en el siglo XIX fue atenuado en el XX por un hipócrita paternalismo cultural, si bien prominentes cerebros de  la época continuaron homologando lo africano con lo salvaje y pre moderno. José Ortega y Gasset, uno de los líderes intelectuales de la primera mitad del siglo XX hispanoamericano, consideró que “[…] es sobremanera grueso el hecho de que todas las razas menos una, a saber, la negra, han engendrado civilizaciones […]. [18]
 
El filósofo español no solo desconoció las complejas organizaciones sociales africanas que alcanzaron su máximo desarrollo entre los siglos IX y XIV –algunas de ellas, regidos por dinastías étnicas–, sino que su particular interpretación de la historia universal achacó a los pueblos africanos un limitación cultural congénita, al afirmar: “[…] los antropólogos actuales reconocen a la raza negra como la más antigua de todas las humanas; por tanto, es la que había tenido más tiempo a estas horas para fatigarse en inventar una civilización”.[19]
 
Entre los siglos XVIII y XIX, terminó de fraguar una racionalidad que el etnocentrismo europeo asumiría como la única posible,  y que la conquista de África –última etapa de la expansión colonial de los imperios– tornaría hegemónica. De ahí que la razón cultural de Occidente [20] ofreciese sustento a la formación de las nuevas nacionalidades americanas, como construcción colonizada del saber que garantizaría, a su vez, una perdurable y legitimada colonialidad del poder.

Los mecanismos empleados por Europa para la construcción de estereotipos en torno al otro racial explicitan procesos en los que la cultura se devela herramienta de dominación, con trayectorias parecidas a ambos lados del Atlántico. La transnacionalidad del negro –encarnada en la diáspora forzada por la trata esclavista–, fue construida desde la negación y la dicotomía con los valores autorreferenciales de la racionalidad occidental. Ello explica la regularidad –en el tiempo y el espacio– de las expropiaciones de carácter simbólico realizadas a los africanos, su historia y su cultura y, por extensión, a todas las negras y negros de este mundo. 

Como si nuestra piel fuera prestada, aceptamos que lo negro fuera homologado con la rudeza, la incultura, la incivilidad y el hiper sensualismo. Víctima de la tradición judeocristiana, que diaboliza y estigmatiza lo oscuro, el cuerpo negro se constituyó paradigma de la negatividad humana. De modo que los diccionarios de todos los tiempos y todas las lenguas, han naturalizado expresiones como “estar negro” (para enunciar enfado); “ponerse negro” (cuando un asunto toma mal cariz); “pasarlas negras” (si alguien se encuentra en situación comprometida); “tener la negra” (que significa mala suerte) e incluso “trabajar como un negro” (si de laboreo excesivo se trata).

Sucede así porque la lengua es territorio por excelencia para el ejercicio de las relaciones de dominio. La vida social se construye en el lenguaje, sea este articulado, escrito, o corporal; explícito o simbólico; solo a través del lenguaje la realidad cobra sentido. Las lenguas construidas por la especie humana son, a su vez, constituyentes del hombre mismo porque el sistema de significantes y significados que el lenguaje denota resulta  imprescindible para pensar el mundo y pensarse en relación con él. La lengua dominante designa, clasifica, describe, interpreta. Y, a la larga, impone su sistema de códigos y símbolos a las lenguas dominadas. 

Isabelo Zenón parece comprender muy bien la importancia de este asunto pues dedica gran espacio al análisis de las trampas que nos tienden los lenguajes heredados del colonizador. Las palabras no son inocuas, no importa si articulan un entramado literario oenhebran el habla cotidiana, porque ellas se ordenan y adquieren sentido dentro del “molde” de una determinada cultura. En virtud de tales condicionamientos culturales, por ejemplo, nos acostumbramos a emplear el adjetivo“esclavo”, en vez de “esclavizado”, sin reparar en que el primero de estos vocablos naturaliza una condición impuesta hasta convertirla en cualidad per se

Impregnados de la cultura y el saber colonizante, hemos asistido, sin extrañamientos ni distancias, a la gestación de nuestra historia como mujeres y hombres subalternos, eternos niños al cuidado de una ilustrada autoridad de estirpe europea. En esa raigal contradicción germinó la semilla de la alienación y los complejos de inferioridad explicados por Fanon, asuntos cuyo abordaje no siempre resulta fácil desde la perspectiva totalizante de Narciso descubre su trasero… 

El devenir de los africanos y sus descendientes en las Américas es una historia de luchas; de aceptaciones a regañadientes cuando el rechazo fue imposible; de invisibilización o minimización de aportes relevantes; de permanente tensión entre dominación y resistencia. Pocos ejemplos resultan tan convincentes como las mixturas de tradiciones, saberes y habilidades que han tenido lugar en las artes, principalmente en la música y la danza. Tan es así, que su legitimación como creaciones nacionales en Cuba y Puerto Rico, enfrentó objeciones parecidas.

Sobre las influencias y mutaciones sufridas por la danza puertorriqueña el primero de sus historiadores, Fernando Callejo (1862-1926), señaló que“[…] dejándose influenciar por el snobismo de la época, introdujeron en la conformación melódica, y más principalmente  en las rítmicas, la estructura de bailables exóticos, despojándola de su cadenciosa belleza para vestirla de un ropaje voluptuosamente africano”.[21] Sus reparos, que Isabel Zenón enjuició críticamente, me resultan previsiblemente parecidos a la señal de alarma emitida por el crítico musical cubano Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944): “La obra nacional de engrandecer nuestra música no debe sacrificarse al interés  bastardo de atraer al populacho –siempre dispuesto a la vulgaridad y a las regresiones– al reclamo de un tambor africano”.[22]
 
La erotización de las mujeres y hombres negros llevada a cabo por las industrias culturales del capitalismo –que Zenón Cruz identifica con la “sexomanía” – figura entre las críticas más virulentas y recurrentesrealizadas en Narciso descubre su trasero…. Cierto es que la erotización de la otredad comenzó mucho antes de que Rodrigo de Triana avistara tierra por primera vez, pues uno de los símbolos más poderosos construidos por Europa sobre las “enigmáticas” culturas del Oriente se refiere, precisamente, a la sensualidad de sus habitantes, al placer que estos experimentaban con el cuidado y disfrute de sus cuerpos. Pero ningún otro, antes ni después, ha sido tan fetichizado como el cuerpo negro.
 
El cuerpo negro sintetiza, como pocos, la antinomia de la naturaleza humana. Objeto de desprecio y deseo; de estigmatización y veneración; de posesión material que se trastoca en sumisión carnal; de subestimación y envidia; de temor y burla; de ultraje y respeto. El cuerpo negro ha alimentado el imaginario social de nuestros países con representaciones dicotómicas. Estas van atenuando o cambiando de signo a tenor con la práctica social y el papel jugado por los negros y mestizos en los sucesos y procesos socioculturales más relevantes, o de la capacidad manifestada por estos para revertir los estereotipos negativos históricamente construidos.

Sobre la presencia y función de la mujer negra en la poesía puertorriqueña, Isabelo Zenón se queja: “[…] Palés Matos jamás le canta al color de negra, le canta a sus nalgas, o al movimiento de sus nalgas: es un mero objeto sexual”. [23] También me quejo yo de que en ninguna de las cinco novelas abolicionistas cubanas del siglo XIX más referenciadas por investigadores y críticos literarios, aparezca la descripción física de una mujer negra.[24] Todas las figuras trágicas que hilvanan las historias son mulatas y, de modo similar a las obras analizadas por Isabelo Zenón,  dichas mujeres son descritas según los referentes del canon estético europeo.

Las cercanías y parentescos entre personajes, tramas y desenlaces de varias obras emblemáticas de la literatura abolicionista del siglo XIX, solo viene a reafirmar que desde los albores de la formación nacional cubana la sociedad construyó estereotipos de las mujeres negras y  mestizas que guardan simetrías con arquitecturas ideales de otras ex colonias americanas, Puerto Rico entre ellas. En nuestro caso, coplas, tonadas, refranes, obras pictóricas, literarias y  musicales –en tanto imágenes más o menos refractadas de los derroteros espirituales de la sociedad–, han reproducido de mil maneras los estereotipos, con mutaciones adaptativas según los desarrollos procesales, encrucijadas y coyunturas que pautan el devenir histórico.
 
La presunta intemperancia sexual de las mujeres negras y su descendencia mulata, así como su indefectible poder corruptor, han sido entre nosotros mitos perdurables. Durante la colonia, los discursos apelaron lo mismo al convincente lenguaje de las ciencias médicas que a la sardónica narrativa de las historietas. El medio siglo de república neocolonial cubana apostó por la mulata rumbera, manjar exótico para turistas lujuriosos. Decir mulata todavía equivale para algunos a mujer fácil y sexualmente ardiente, algo que no solo ocurre en Cuba o en el Caribe. 

A principios de este año, el museo habanero Casa de África inauguró la que posiblemente sea la mayor muestra de arte Gelede vista en las Américas.[25] Aprecié con verdadera fruición tan extraordinaria muestra de máscaras y muñequería artística africana y, casi al final del recorrido, me detuve ante las armoniosas figuras de un hombre negro de porte elegante que se hace acompañar por una mujer de piel más clara, vestida informalmente y con llamativos abalorios. Impresionada por la circularidad de las representaciones que la especie humana tiene de sí misma, tomé nota de la obra producida por Kifouli Dossou, un hombre nacido en Benin hace 39 años. El nombre que este artista africano asignó a su obra: “La prostituta”, me permitió constatar otro resultado de los procesos de trasnacionalización de la intersubjetividad social que caracterizan a los movimientos diaspóricos de la especie humana. El estereotipo sobre la incontinencia sexual de la mujer mestiza tiene –como la fábula del camarón encantado– expresiones propias a ambos lados del Atlántico.

Agradezco que esta invitación de la Universidad de Puerto Rico me haya incentivado a realizar una lectura más detenida de la obra mayor de Isabelo Zenón Cruz, intelectual boricua a quien hemos de reconocer como integrante de la potente generación de pensadores caribeños nacidos al final del periodo entre guerras. Mujeres y hombres marcados por la experiencia colonial y su tránsito a la neocolonia, cuya vinculación no viene dada solo por la cercanía geográfica de las ínsulas o las franjas de tierra que les vieron crecer, también por su particular apreciación de la herencia africana en las Américas y sus especiales modos de autorreconocimiento cultural, en tanto afroamericanos de diferentes matrices europeas.

La obra Narciso descubre su trasero…  es hija de un cuarto de siglo de rebeldías caribeñas, que comienza con el triunfo de la Revolución cubana y concluye con la invasión a Granada por parte del ejército de Estados Unidos. Las impugnaciones de Isabelo Zenón Cruz dialogan con las angustias, búsquedas y reflexiones de los excelentes ensayos de George Lamming, Kamau Brathwaite y Walter Rodney; de las novelas de Manuel Zapata Olivella, Maryse Condé y  Ernest Pépin; y, por supuesto, con la lírica negra que canta a la plena libertad. Narciso al fin descubrió su rostro y se vio reflejado en la poesía de Jorge de Lima, Nicolás Guillén, Claude Mc Kay, Manuel del Cabral, León G. Damas, Aimé Césaire, Adalberto Ortiz, y muchas otras y otros que llegaron después para recordarnos quiénes somos e instarnos a emplazar nuestro espejo en el horizonte. 

 
[1] Mirta Fernández: Prólogo a Peregún y otras fabulaciones de mi tierra. Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2015, p.8.
 
[2] La versión occidental de esta fábula se atribuye al jurista y político francés Edouard René Lefebvre de Laboulaye (1811-1833).
 
[3] Isabelo Zenón Cruz (1939-2002). Escritor, crítico y catedrático del Departamento de Español en la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico. Su libro Narciso descubre su trasero: el negro en la cultura puertorriqueña, es considerado el más importante texto escrito hasta entonces para concienciar sobre la negritud en Puerto Rico. 
 
[4] La obra fue publicada por la editorial barcelonesa Nova Terra en 1966 con el título ¡Escucha, blanco!
 
[5] Margot Arce: “Los poemas negros de Luis Palés Matos”, en Impresiones, Ediciones Yaurel, San Juan, 1962, p. 133.  
 
[6] José Luis Méndez: “El negro en la literatura y la sociedad puertorriqueña”, en Sociología marxista de la literatura y problemas de la creación cultural. Río Piedras, Taller Puerto Rico, p.73.
 
[7] Raúl Hernández Novás: Prólogo a Luis Palés Matos. Poesía. Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 1975.
 
[8] Al respecto ver: Silvio Torres Saillant: An Intellectual History of the Caribbean. Palgrave Macmillan New York, 2006; y Norman Girvan: El Caribe. Dependencia, integración y soberanía. Casa del Caribe y Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 2012.
 
[9] Emilio Ballagas (1908-1954): Mapa de la poesía negra. Imprenta López, Buenos Aires, 1946. Varios de entre los poetas negristas de finales de los años veinte, evolucionaron hacia un tipo de poesía social, representativa de la propuesta radical que exigía Zenón Cruz. Tal es el caso de: Nicolás Guillén (Cuba, 1902-1989); Manuel del Cabral (República Dominicana, 1907-1999); Adalberto Ortiz (Ecuador, 1914-2003);  Jorge de Lima (Brasil, 1893-1956), Ildefonso Pereda Valdés (Uruguay, 1899-1996); y de Estados Unidos: Langston Hughes (1902-1967) y Countee Cullen (1903-1946).
 
[10] Mónica Mansour (Comp.): Identidades: poesía negra de América. Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2005, p.29
 
[11] Frantz Fanon: “Antillanos y africanos”. UNAM, México, D.F., 1979.
 
[12] Manuel Moreno Fraginals: “La historia como arma”. Casa de las Américas núm. 40, La Habana, 1967, pp. 20-28.
 
[13] Ibíd., p. 23.
 
[14] Isabelo Zenón Cruz: Narciso descubre su trasero (El negro en la cultura puertorriqueña).   Editorial Furidi, Humacao, Puerto Rico, 1974, pp.118-119, tomo II.
 
[15] Horace Campbell: Rasta y resistencia. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2016, p. 45.
 
[16] Francois Marie Arouet (Voltaire): Diccionario Filosófico Madrid, Ediciones Ibéricas, 1966, pp. 602-603.
 
[17] Emmanuel Kant: Lo bello y lo sublime. Ensayo de estética moral. Madrid-Barcelona. Espasa, p. MCMXI.
 
[18] José Ortega y Gasset: “Una interpretación de la historia universal en torno a Toynbee”. Obras completas. Madrid, Revista de Occidente, 1965, pp.173-180, tomo IX, 2ª. edición.
 
[19] Ibíd.
 
[20] Marcos Roitman Rosenmann: Pensar América Latina. El desarrollo de la sociología latinoamericana. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, 2008.
 
[21] Isabelo Zenón. Ob. Cit., p. 299, tomo I.
 
[22] Eduardo Sánchez de Fuentes: “El canto popular”. Folklorismo: artículos, notas y críticas musicales. Imprenta Molina y Compañía. La Habana, 1928, p.88.
 
[23] Isabelo Zenón Cruz: Ob. Cit., p. 76.
 
[24] Me refiero a las obras: Petrona y Rosalía, del colombiano Félix Tanco Bosmeniel (1797-1871); Cecilia Valdés o la loma del ángel, de  Cirilo Villaverde (1812-1894): Francisco. El ingenio o las delicias del campo, de Anselmo Suarez y Romero (1818-1878);  El negro Francisco, de Antonio Zambrana (1846-1922); y Carmela, de Ramón Meza (1861-1911).
 
[25] El Gelede designa a creaciones artísticas que toman su nombre de un culto surgido en la ciudad de Kétou (Benín) en la segunda mitad del siglo XVIII y que hoy conserva la tradición proveniente de los pueblos yorubá, nagó y fon. Las creencias y tradiciones de los Gelede se consagraron como resultado de las prácticas rituales que, a través del culto a Iya Nla, la “Madre Suprema”, homenajeaban el protagonismo de las mujeres en las sociedades yorubá.

 


Cobertura: 
Racialidad en Cuba y Puerto Rico
Audiencia: 
Comunidad universitaria
Fuente: 

Jornada académica Paradojas de Racialidad en el Caribe: Cuba y Puerto Rico.

Colaborador: 
Esfuerzo interfacultativo del Recinto de Río Piedras
Reseña biográfica: 

La profesora cubana Zuleica Romay Guerra fue presidenta del Instituto Cubano del Libro y actual directora del Programa de Estudios sobre Afroamérica en la Casa de Las Américas en la Habana y receptora del premio Academia Cubana de la Lengua en 2016 otorgado en reconocimiento al eficaz equilibrio entre el lenguaje literario y el científico logrado en el uso de la variedad cubana de la lengua española. Estudió química en la Escuela Secundaria Lenin y, luego, fue profesora de Química en la misma escuela. Al mismo tiempo, adquirió una maestría en Mercadeo y Gestión Comercial y otra en Defensa Nacional. También tiene un diplomado en Administración Pública y otro en Sociología de la Comunicación y ocupó puestos de liderato en la Juventud del Partido Comunista de Cuba.

Editor: 
Umbral

El caso Galileo

"Había perdido la batalla pero a la larga ganó la guerra. Fue mejor teólogo que los teólogos fueron científicos", comenta Altschuler.
Altschuler 2009 confercia El caso Galileo
2009-01-31
Resumen: 

En esta conferencia Daniel R. Altschuler explica el conflicto de Galileo Galilei con la iglesia católica. Se narra parte del texto que Galileo recitó de rodillas en su juicio. Dicho texto contiene el porqué había sido juzgado; plantear que el Sol era el centro del universo y no se movía y que es la Tierra la que se mueve alrededor de éste. Galileo fue condenado a prisión domiciliaria aun cuando muchas figuras eclesiásticas importantes lo admiraban. Altschuler luego explica los hallazgos encontrados por Galileo y como estos causaron gran interés por diferentes astrónomos del Colegio Romano. Sin embargo no significó que todos estuvieran de acuerdo, sobre todo los aristotélicos más intransigentes. Cabe destacar que no todos los conflictos que tuvo Galileo fueron por la religión sino que la política también estaba involucrada. Una de las acusaciones que se le hacía era estar yendo en contra de las Sagradas Escrituras; algo en lo que Galileo se defendió. El profesor habla de los últimos proyectos que escribió Galileo y como su obra inspiró a otros cómo Isaac Newton. Al final se comenta cómo el caso de Galileo tiene similitudes en la modernidad con el conflicto que hay entre la iglesia y la teoría de la evolución.     
 

Texto completo: 

 

… y dijo en presencia de los Israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, Luna, en el valle de Ajalón.  Y el Sol se detuvo y la luna se paró, ....
Josué 10.11

 

Lo primero que surge a la mente cuando se menciona a Galileo es su conflicto con la Iglesia Católica y su juicio por la Inquisición bajo el papado de Urbano VIII, celebrado en 1633 en el convento de Santa María Sopra Minerva, en Roma. Galileo, luego de que se le mostraran los instrumentos de tortura disponibles, decidió abjurar y recitó de rodillas el texto que se le había preparado y que decía en parte:

Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto florentino Vincenzo Galilei, de setenta años de edad, compareciendo personalmente en el juicio y arrodillado ante Vosotros, Eminentísimos y Reverendísimos Cardenales, Inquisidores generales contra la perversidad herética en toda la República Cristiana, teniendo ante mis ojos los Sacrosantos Evangelios que toco con mis propias manos, juro que siempre he creído, creo ahora y con la ayuda de Dios creeré en el futuro, todo aquello que considera, predica y enseña la Santa, Católica y Apostólica Iglesia.
Mas como por este Santo Oficio, tras haber sido jurídicamente intimado mediante mandato a que de cualquier modo debía abandonar totalmente la falsa opinión de que el Sol es el centro del Universo y que no se mueve, y que la Tierra no es el centro del Universo y que se mueve, y que no podía sostener, defender ni enseñar en modo alguno, ni de palabra ni por escrito, la mencionada falsa doctrina, y después de haberme sido notificado que la citada doctrina es contraria a las Sagradas Escrituras, por haber yo escrito y publicado un libro en el cual trato de dicha doctrina y aporto razones muy eficaces en favor suyo sin aportar solución alguna, he sido juzgado vehementemente como sospechoso de herejía, esto es, de haber creído y sostenido que el Sol es el centro del Universo y que es inmóvil, y que la Tierra no es el centro y que se mueve. […].
Yo, Galileo Galilei, he abjurado, jurado, prometido y me he obligado del modo que figura más arriba. En testimonio de la verdad he escrito la presente cédula de abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva, este 22 de junio de 1633.
 

Fue condenado por el tribunal: “Ti condaniamo al carcere formale in questo S.o Off.o ad arbitrio nostro; e per penitenze salutari t'imponiamo che per tre anni a venire dichi una volta la settimana li sette Salmi penitenziali…, conmutada en seguida a prisión domiciliaria, ya que nadie, en el caso de Galileo, quería ensangrentarse las manos. De paso, es un invento que Galileo haya dicho Eppur si muove (Y sin embargo se mueve), aunque me puedo imaginar que lo pensó.

Así concluyó una  historia fascinante que tiene carácter de tragedia griega en la cual los protagonistas se enfrentan inevitablemente, y se dirigen a un desenlace fatal como guiados por una fuerza invisible, contra la cual el personaje principal se rebela con orgullo audaz. ¿Cómo es que terminó tan mal la vida de uno tan ilustre, reconocido por muchos que ocupaban puestos importantes, tanto civiles como eclesiásticos?  Uno, del cual Ferdinando II de Médici, Gran Duque de Toscana dijera “la verdadera luz de nuestros tiempos”. Uno, al cual el mismo papa Urbano VIII cuando aún era Maffeo Cardenal Barberini, le había enviado una carta con motivo de una enfermedad:

Escribo porque hombres como usted, que son de gran valor, merecen de una vida larga para el beneficio del público, y también me motiva el particular interés y afecto que tengo por usted y por mi constante aprobación de su trabajo.
 

Este año 2009 ha sido declarado año internacional de la astronomía por la Unión Astronómica Internacional, celebrando los cuatrocientos años desde que por primera vez Galileo apuntara un pequeño telescopio de construcción propia al cielo. Aunque su telescopio era miles de veces menos potente que los grandes telescopios modernos, logró hallazgos de gran trascendencia que publicó en 1610 en su obra Sidereus Nuncius que inicia con:

Verdaderamente grandes son las cosas que en este breve tratado propongo a la vista y a la contemplación de los estudiosos de la naturaleza. Grandes, digo, sea por la excelencia de la materia misma, sea por su novedad jamás oída en todo el tiempo transcurrido, o sea también por el instrumento en virtud del cual estas cosas se han revelado a nuestros sentidos.
 

Galileo habla de montañas lunares, donde hasta entonces se había pensado que la Luna era una esfera perfecta hecha de quintaescencia, informaba sobre incontables estrellas en la Vía Láctea y, más importante aún, anunciaba el descubrimiento de las lunas de Júpiter (que Galileo astutamente llamó “astros de los Médicis”). Aquello demostraba de forma inmediata que no todo giraba alrededor de la Tierra, tal como se suponía. Galileo observó además las fases de Venus y su cambio de tamaño aparente, lo cual falsaba el modelo ptolemaico, y más tarde observó manchas solares. Todo indicaba que la separación aristotélica ente un mundo sublunar y uno supralunar era falsa.

Sus observaciones causaron gran interés y fue invitado a Roma por Barberini a presentar sus resultados, incluyendo a los astrónomos del Colegio Romano, para entonces la más prestigiosa universidad jesuita. Galileo se convirtió en una celebridad. Para los aristotélicos más intransigentes se negaron a aceptar lo que Galileo había observado, algunos argumentando que se trataba de defectos en los lentes del telescopio, otros negándose a mirar por el telescopio.

El conflicto tiene varios aspectos y no es principalmente uno entre ciencia y religión como muchos piensan, sino que tiene aspectos políticos relacionados a la cruenta guerra de los 30 años del 1618 al 1648, en parte entre protestantes y católicos, y que amenazaba la autoridad del Vaticano. Galileo se defiende, y en sus escritos lo hace con inteligencia y sarcasmo, de los académicos escolásticos y los astrónomos del Colegio Romano quienes a falta de buenos argumentos comenzaron a intrigar acusándolo de faltar a las Sagradas Escrituras, lo cual comenzó a involucrar a algunos jerarcas de la Iglesia. Así comenzó una batalla que se libró en escritos, chismes, denuncias secretas y maquinaciones tras bastidores. El padre jesuita y astrónomo Christoph Grienberger expresó luego del juicio a Galileo:

Si Galileo hubiese sabido cómo mantener el afecto de los padres del Colegio Romano, habría vivido en la gloria ante el mundo, ninguno de sus infortunios hubiese ocurrido, y habría podido escribir como quisiera acerca de todo, incluso del movimiento de la Tierra.
 

En realidad Galileo, como buen católico, trató de advertir a la Iglesia de los problemas a los cuales se exponía si atacaba una teoría del universo que luego se probara como cierta. En su carta a  Cristina de Lorena, Gran Duquesa de Toscana  (escrita en 1615 y publicada en 1636) dice en relación a esta situación:

El motivo, pues, que ellos aducen para condenar la teoría de la movilidad de la Tierra y la estabilidad del Sol es el siguiente: que leyéndose en muchos párrafos de las Sagradas Escrituras que el Sol se mueve y la Tierra se encuentra inmóvil, y no pudiendo ellas jamás mentir o errar, de ahí se deduce que es errónea y condenable la afirmación de quien pretenda postular que el Sol sea inmóvil y la Tierra se mueva. […] Contra dicha opinión quisiera yo objetar que, es y ha sido santísimamente dicho, y establecido con toda prudencia, que en ningún caso las Sagradas Escrituras pueden estar equivocadas, siempre que sean bien interpretadas; no creo que nadie pueda negar que muchas veces el puro significado de las palabras se halla oculto y es muy diferente de su sonido. Por consiguiente, no es de extrañar que alguno al interpretarlas, quedándose dentro de los estrechos límites de la pura interpretación literal, pudiera, equivocándose, hacer aparecer en las Escrituras no sólo contradicciones y postulados sin relación alguna con los mencionados, sino también herejías y blasfemias: con lo cual tendríamos que dar a Dios pies, manos y ojos, y, asimismo, los sentimientos corporales y humanos, tales como ira, pena, odio, y aun tal vez el olvido de lo pasado y la ignorancia de lo venidero…
 

En una carta del 1615 dirigida al padre Antonio Foscarini, el influyente teólogo jesuita Roberto Cardenal Bellarmino (uno de los que condenaron a Giordano Bruno a la hoguera) expresa la postura de la Iglesia:

Digo que me parece que vuestra paternidad y el señor Galileo obran prudentemente al contentarse con hablar hipotéticamente y no absolutamente, como yo siempre he creído que había hablado Copérnico, pues decir que, supuesto que la Tierra se mueve y que el Sol está inmóvil, se salvan mejor todas las apariencias que suponiendo las excéntricas y los epiciclos, está muy bien dicho y no supone peligro alguno; y esto le basta al matemático. Querer afirmar que el Sol realmente está fijo en el centro del mundo y solamente gira sobre si mismo sin correr de oriente al occidente, y que la Tierra sea tercera en el cielo y gire con mucha velocidad alrededor del Sol, es cosa muy peligrosa no solo por irritar a todos los filósofos y teólogos escolásticos, pero también por perjudicar a la Santa Fe al hacer falsas las Sagradas Escrituras.
 

Pero Galileo, imprudente,  no se contentó con esto y afirmó que no es lo mismo demostrar que, supuesto que el Sol esté en el centro y la Tierra en el cielo se salvan las apariencias que demostrar que verdaderamente el Sol esté en el centro y la Tierra en el cielo.

La resistencia a la idea del movimiento de la Tierra no se fundamentaba solamente en los textos bíblicos, aunque se entendía que si Dios mandó parar al Sol, eso quería decir que el Sol se movía. Pero los cuestionamientos eran otros: ¿Si la Tierra se mueve cómo es que no lo sentimos? ¿Si la Tierra no es el centro del universo entonces porqué las cosas caen hacía el centro de la Tierra? ¿Porqué no notamos el cambio aparente de la posición de las estrellas cuando las vemos desde dos lados opuestos de la órbita terrestre (el paralaje estelar que recién se pudo medir en 1838)?

No había respuestas claras para todo esto, ya que era necesario cambiar la Física antes de obtenerlas. Eso es lo que ocurrió con el cambio que conocemos como “revolución científica”.

Así las cosas, la Iglesia bajo el papado de Pablo V, luego de muchas consultas, decidió en 1616 que el copernicanismo era herético y prohibió la publicación del libro de Copérnico hasta que no se le hicieran ciertas correcciones que indicaran claramente que se hablaba de forma hipotética.

En febrero del año 1616, Bellarmino a instancias de Pablo V, le informó a Galileo en un confuso incidente (algunos piensan que se falsificaron documentos) que la congregación del Santo Oficio había declarado que el copernicanismo era opuesto a las Sagradas Escrituras y se le indicó que la Inquisición había prohibido sostener, defender y enseñar  la hipótesis copernicana.  Sin embargo, en una reunión entre Galileo y el papa Pablo V, éste le indicó que entendía la situación y que Galileo no tenía porqué preocuparse.

En el 1625 Galileo comenzó a trabajar en su obra Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, Tolemaico e Copernicano  y al publicarla en 1632, causó una tormenta a pesar de haber sido autorizado por las autoridades eclesiásticas.  Urbano VIII, nombrado papa en 1623, se sintió traicionado por Galileo, porque su tratado defendía con claridad el sistema copernicano, ignorando las instrucciones de 1616. Además, en la figura de Simplicio, parecía mofarse del Papa. Esto lo llevó al juicio en Roma.

Durante los últimos años de su vida, bajo arresto domiciliario, escribió su tratado más importante: Discorsi e dimostrazione matematiche intorno a due nuove scienze. Esta obra, llevada en secreto fuera de Italia y publicada en Leiden en 1638, estableció los fundamentos de la mecánica. Junto a los descubrimientos de Johannes Kepler inspiraron a Isaac Newton, quien en su monumental trabajo publicado en 1687: Philosophiae Naturalis Principia Mathematica realizara la gran síntesis, uniendo el cielo y la Tierra bajo las mismas leyes fundamentales. Galileo murió el 8 de enero de 1642 año del nacimiento de Newton. Había perdido la batalla pero a la larga ganó la guerra. Fue mejor teólogo que los teólogos fueron científicos.

La “revolución científica” inspirada con la publicación de De Revolutionibus Orbium Coelestium por Nicolás Copérnico no es principalmente una revolución metodológica caracterizada por el uso de matemáticas y experimentación. Se conocen muchos casos en la edad media en los cuales se utiliza la experimentación y el cálculo (dentro de las limitaciones técnicas de la época), para comprobar o refutar ciertas ideas. Un caso interesante es el de Juan Filopón de Alejandría (~490- ~570) quien mil años antes de Galileo, escribió que los cuerpos pesados no caían más rápido que los livianos, aparentemente arrojando piedras desde alguna torre mucho más antigua que la de Pisa (desde la cual Galileo no arrojó nada oficialmente).

La revolución ocurrió más bien a un plano metafísico y cosmológico que cambió los fundamentos que formaban parte de la filosofía natural. La ruptura fue con la concepción metafísica aristotélica, de un mundo orgánico teleológico (en el cual hay una causa final),  en el cual el mundo sublunar imperfecto era diferente al resto perfecto. En su lugar surge un mundo uniforme de leyes matemáticas y posiblemente infinito, en el cual la Tierra es nada más que uno de muchos planetas, un mundo mecánico de materia inerte en movimiento perpetuo y al azar.

El “caso” Galileo es un conflicto forzado entre ciencia y religión que surge en gran medida por las mezquinas luchas personales de los protagonistas. Galileo pretendía (por el bien de la Iglesia) que se separara los asuntos de fe de los asuntos de la ciencia. Galileo cita a Caesar Cardenal Baronius: El Espíritu Santo intentó enseñarnos cómo ir al cielo, no cómo van los cielos.

El moderno conflicto entre religión y evolución tiene similitudes con el caso de Galileo pero es muy diferente. En este caso no se trata de pugnas por autoridad ni de intrigas cortesanas. La evidencia a favor de la evolución es contundente y de mayor importancia no hay nada que demuestre lo contrario.

Es por eso que en un discurso a la Pontificia Academia de Ciencias en octubre 22 de 1996 el papa Juan Pablo II finalmente admitió la evolución biológica, aunque sólo lo hizo en parte ya que también postuló que hay una intervención divina en cuanto a la conciencia humana.

Hoy, … los nuevos conocimientos conducen a reconocer en la teoría de la evolución más que una hipótesis.
 

Más adelante:

Pío XII había destacado este punto esencial: el cuerpo humano tiene su origen en la materia viva que existe antes que él, pero el alma espiritual es creada inmediatamente por Dios.
En consecuencia, las teorías de la evolución que, en función de las filosofías en las que se inspiran, consideran que el espíritu surge de las fuerzas de la materia viva o que se trata de un simple epifenómeno de esta materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. Por otra parte, esas teorías son incapaces de fundar la dignidad de la persona.

 

Es decir que se acepta la evolución biológica en cuanto al cuerpo humano, pero la conciencia, esa propiedad tan difícil de explicar, requiere intervención divina.

Al final, lo irónico del caso es que ni la Tierra ni el Sol resultaron ser inmóviles. Toda la batalla fue por una quimera (como lo son la mayoría). Varias “revoluciones copernicanas” le siguieron a ésta, cada una cambiando nuestra perspectiva en el sentido de hacer al humano menos significante. La próxima tendrá que ver con uno de los últimos vestigios del pensar obsoleto, la idea de una conciencia independiente del cuerpo material. Tendremos que aceptar a la luz de la evidencia, a pesar del deseo de autoridades y dogmas religiosos, el desconcertante hecho que somos simplemente un complejo de átomos que forman moléculas que forman células, entre las cuales están las neuronas, que se combinaron de una forma sorprendente para que surgiera una mente capaz de intentar entender cómo surgió.

GRACIAS

 


 
Cobertura: 
Galileo Galilei
Audiencia: 
Publico en general
Fuente: 

Conferencia magistral ofrecida en la ceremonía de inauguración del Año Internacional de la Astronomía 2009 en Puerto Rico.

Colaborador: 
Mayra Lebrón, Departamento de Ciencias Físicas
Reseña biográfica: 

Daniel Roberto Altschuler Stern, (doctor en Física de la Universidad de Brandeis en Massachussets), nació en Montevideo, Uruguay, hijo de inmigrantes alemanes que huyeron del Shoah. Se crió hablando alemán en su casa y español en la calle, donde también jugaba al fútbol con una pelota de trapo. Un gol que le dio la victoria en el último minuto al equipo del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Alemania, para el cual jugaba, fue su momento de gloria. Luego de eso, todo fue cuesta abajo.

Es catedrático en el Departamento de Física de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, y por doce años fue Director del Observatorio de Arecibo.

En el 2006 y 2012 ocupó la Cátedra UNESCO del patronato Sur-Norte de la Universidad de Valencia en España.  Fue candidato a la presidencia de la UPR en el 2013.

Su obra Hijos de las Estrellas, Akal (Madrid), traducida a varios idiomas, es el resultado de su preocupación por el poco conocimiento científico que tiene un gran sector del público y de su gran interés en la divulgación científica. Próximamente se publicará una nueva edición.

Su más reciente libro publicado por Equipo Sirius (Madrid): Extraterrestres, Humanos, Dioses y Estrella, recoge una serie de ensayos acerca de los cuales dice Eduardo Galeano:

El autor es pariente del cielo, por parte del sol, y pariente de la tierra, por parte de una celulita anónima que vivió hace tres mil quinientos millones de años.  Desde su observatorio astronómico, él mira hacia arriba, hacia  abajo y a los costados, y así va espiando los pasos de sus dos familias. En este libro, nos invita a compartir lo que ve. Vale la pena hacerle caso: este científico raro escribe con buena música, letra clara y sentido del humor. Se agradece.

En el 2010 recibió el prestigioso premio Andrew Gemant del American Institute of Physics (AIP).  Este premio reconoce los logros y contribuciones para llevar la dimensión humanística, cultural y artística de la Física al público general y se otorga anualmente. Altschuler, comparte este importante galardón con figuras como Stephen Hawkings (Cambridge), Alan P. Lightman (MIT), Steven Weinberg (Premio Nobel, U. Texas), y Freeman Dyson (Institute for Advanced Study) entre otros.

Editor: 
CRET-Umbral

Conferencia sobre la Polis griega en base a "La Ilíada"

"Para el siglo séptimo y comienzos del siglo sexto, las ciudades griegas vivían desgarradas en las luchas sociales" explica Ángel Villarini Jusino.
1981
Resumen: 

El profesor Villarini explica el significado que tenía para los griegos la palabra Polis. Además, describe la vida de los griegos en base a los términos patria, dioses, sacerdotes y héroes. Ilustra estos conceptos partiendo de la aseveración que hace Héctor en el canto 12 de la Ilíada sobre el deber del hombre griego de combatir por su Patria. 

Cobertura: 
Polis griega 850 a.C.
Audiencia: 
Estudiantes universitarios
Fuente: 

Conferencia ofrecida en la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras para el curso de Humanidades básicos.    

Colaborador: 
Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Reseña biográfica: 

Catedrático, Facultad de Estudios Generales Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras Preparación académica -Cuarto año: Escuela Gabriela Mistral, San Juan Puerto Rico -Bachillerato en Filosofía de la Universidad de Puerto Rico -Maestría en filosofía de la Universidad de Puerto Rico -Doctorado en filosofía, con especialidad en ética y hermeneútica filosófica, de Boston College Experiencia docente - Catedrático de en la Universidad de Puerto Rico en la cual ha enseñado cursos de civilizaciones occidentales, en el departamento de Humanidades; filosofía moderna y ética, en el departamento de Filosofía;procesos cognoscitivos y asuntos controvertibles en educación, el el programa doctoral de Educación. - Profesor adjunto del programa doctoral en educación de la Universidad Interamericana de Puerto Rico en el cual ha enseñado cursos de lógica y lenguaje, currículo de nivel post-secundario y lectura a niveles complejos del conocimiento Liderato cívico y académico -Vice presidente de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (1980-82) - Director del Proyecto para el Desarrollo de Destrezas de pensamiento, dedicado a promover innovaciones en los currículos y practicas de enseñanza en la Universidad de Puerto Rico (1987- presente) -Fundador de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento, asociación sin fines de lucro que promueve la innovación educativa a través de diversos Proyectos en escuelas, colegios y universidades en Puerto rico y el exterior -Organizador del Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento Asesor educativo: -Principal asesor educativo de la reforma educativa y de la Revisión Curricular del Departamento de Educacion de Puerto Rico y de la Comisión de Educación Senado de Puerto Rico (1986-1992) -Principal asesor educativo del Centro para el Fortalecimiento de la Docencia, adscrito a la Oficina del Presidente de la Universidad de Puerto Rico (1987-1993) -Principal asesor educativo en el diseño e implantación del Programa de Educación General de la Universidad Interamericana de Puerto Rico -Asesor educativo de la Superintendencia de Escuelas Católicas de San Juan -Asesor educativo en el diseño e implantación del programa de estudios de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos -Principal asesor educativo en el desarrollo de programas de, psicología, pedagogía, medicina, derecho, psicología, pedagogía, enfermería, farmacia, arquitectura y educación general en Puerto ico, Colombia, República Dominicana y Estados Unidos -Se ha destacado por su trabajo de transformación de la enseñanza y de desarrollo de innovaciones curriculares escolares en el sector escolar, público y privado, y en el sector universitario Conferencias y publicaciones -Ha ofrecido cientos de conferencias y talleres sobre temas de filosofía, psicología y educación en América Latina, y Estados Unidos -Ha publicado decenas de artículos y libros sobre temas de educación, psicología y filosofía. Entre sus libros destacan: - Usos y abusos del lenguaje : Introducción a la lógica informal (1984) -La pintura como un modo de interpretar la realidad. Iniciación en la apreciación estética (1985) -Las causas de la Revolución Francesa. Introducción a la historia como modo de interpretar la realidad (1985) -Principios para la integración del currículo (1987) -(co-autor) Metas y opciones para la educacion superior en Puerto Rico (1988) -(coautor)La enseñanza orientada al desarrollo del pensamiento (1988) -(co-autor) Critical Thinking in the Arts and Humanities (1988) -Manual para la enseñanza de destrezas de pensamiento (1991) -(coautor)Aventuras de nuestra historia (Introducción a la historia de Puerto Rico para estudiantes del nivel primario) (1992) -La educación moral en la escuela. Fundamentos y estrategias (1994) -La enseñanza de la lectura a niveles complejos del conocimiento (1994) -El currículo orientado al desarrollo humano integral (1997) -(editor) Actas del Encuentro de Educación y Pensamiento. Volúmenes I, II, VII y X (1990, 1993, 1998, 2000) -Teoría y práctica del pensamiento crítico (2001) -Las Humanidades como experiencia emancipadora de desarrollo humano (2002) -Desarrollo de la conciencia moral y ética: teoría y práctica (2002) -Pedagogía, filosofía educativa y formación de maestros(as) (2002) -Estudio preliminar y co-editor de Obras Completas de Eugenio María de Hostos. Edición Crítica. Tomo III, Vol. II (en preparación) -Hostos y la reforma educativa en su contexto histórico-político (en preparación) Referencias: "Resumé" Proyecto para el desarrollo de destrezas del pensamiento. Recuperado el 1 de septiembre de 2011.

Editor: 
CRET-Umbral

Conferencia sobre la poesía

Se analizan los nuevos modelos de la poesía y como la sociedad moderna influye en esta.
1982-02-06
Resumen: 

Conferencia sobre la nueva poesía hispanoamericana. La profesora explica la creación poética de los nuevos poetas y los modelos utilizados por estos. Estudiantes de la facultad de Humanidades declaman los poemas que serán analizados brevemente por la profesora. Al final de la conferencia se incluye una sección de preguntas y respuestas. Los poemas declamados durante la conferencia son los siguientes: Era de Francisco José Ramos, El hombre busca el misterio de Dalia Nieves, Estos son los motivos que mueven al amor de Carmelo Rodríguez Torres, Querido Jesús Mío de María Arrillaga, Muchacha que se despinta las uñas al borde de la cama de José Luis Vega, Modigliani de José Luis Vega y El salto de Dalia Nieves. 

Cobertura: 
Poetas modernos.
Audiencia: 
Comunidad Universitaria
Fuente: 

Conferencia en la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. 

Colaborador: 
Departamento de Español, Facultad de Estudios Generales UPR Recinto de Río Piedras.
Reseña biográfica: 

María Arrillaga nació en Mayagüez, Puerto Rico, en 1940. Ha publicado varios cuadernos de poesía. Su novela Mañana Valentina, resultó finalista en los certámenes Letras de Oro, Universidad de Miami, 1994 y en el que auspiciara el Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York, 1996. Es poeta, narradora, especialista en estudios del género, ensayista y crítica literaria. Su trabajo abarca más de treinta años y ha sido publicado en numerosas revistas y periódicos nacionales e internacionales así como en varias antologías.

Libros: Poesía: Vida en el tiempo, 1974; New York in the Sixties, 1976; Cascada de sol, 1977; Poemas 747, 1977; Frescura, 1981; Yo soy Filí Melé, 1999 (compilación de su obra poética junto a El amor es un periódico de ayer y Yo soy Filí Melé). Narrativa: Mañana Valentina, 1996. Ensayo: Los silencios de María Bibiana Benítez, 1985; Concierto de voces insurgentes: tres autoras puertorriqueñas: Edelmira González Maldonado, Violeta López Suria, Anagilda Garrastegui, 1998.

Referencias:
María Arrillaga | (1940), Floriano Martins (2010-2011); <http://www.jornaldepoesia.jor.br/BHBHmariaarrilaga.htm > Recuperado el 4 de Octubre de 2011.

Editor: 
CRET-Umbral

La creación poética de Gabriela Mistral

"Gabriela Mistral tenia un gran sentido humanitario y paisajista" comenta el profesor Enrique Gallego Otero.
1980-04-15
Resumen: 

Esta conferencia analiza la poesía de Gabriela Mistral y el concepto de lo poético en La Flor del Aire. Se explica el simbolismo de la flor en específico el de la rosa, tanto en la poesía general como en los poemas de Gabriela Mistral. El profesor recita varios poemas durante la presentación y los analiza. Presentadora de la conferencia, Matilde Díaz Fortier.

Varios poemas leídos por la poetisa Gabriela Mistral acompañados con guitarra. Fue educadora y diplomática; además fue catedrática invitada por la Facultad de Humanidades de la UPR, Recinto de Río Piedras en los 30. Grabación tomada de un LP de los años 50.

 

Texto completo: 

 

Cobertura: 
Obra poética de Gabriela Mistral.
Audiencia: 
Comunidad Universitaria
Fuente: 

Conferencia dictada en la Facultad de Estuios Generales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. 

Colaborador: 
Departamento de Español, Facultad de Estudios Generales UPR Recinto de Río Piedras.
Reseña biográfica: 

Catedrático del Departamento de Español, Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Escribió poesía, semblanzas, estampas, artículos y obras teatrales.  

Editor: 
CRET-Umbral

La misión del escritor puertorriqueño en la literatura

Enrique Laguerre comenta que los escritores puertorriqueños sentían la necesidad de afirmar su ser nacional.
1978-05-11
Resumen: 

Conferencia que trata algunos aspectos generales sobre la historia de la literatura puertorriqueña. Menciona varios autores, títulos de obras, movimientos y temas literarios. Además de sus modelos e influencias europeas y norteamericanas en la literatura puertorriqueña, distinguiendo y afirmando su peculiaridad literaria y cultural Caribeña. 

Nota: El audio posee fallos en 1:00:10 hasta 1:00:13 y también en 1:04:14. 

Cobertura: 
Escritores de la generación del 30.
Audiencia: 
Estudiantes universitarios/as
Fuente: 

Conferencia dictada en la Universidad de CUNY en Estados Unidos. 

Colaborador: 
Universidad de CUNY en Estados Unidos
Reseña biográfica: 

Nació en 1906 y murió en el 2005. Fue escritor, dramaturgo y periodista. Se graduó de la Universidad de Puerto Rico en 1936 y en 1941 obtuvo una maestría en Artes con especialidad en Estudios Hipánico. Obtuvo un doctorado en letras en la Universidad de Columbia en Nueva York. En sus años de estudios en la Universidad de Puerto Rico, publicó escritos y ensayos en revistas como: Ambito, Ateneo Puertorriqueño, Brújula, Horizonte entre otras. Escribó una columna titulada Comentario en el períodico El vocero de Puerto Rico desde 1999 hasta su muerte. Sus escritos plasmaban la preocupacion social, cultural y políticas del país. Algunas de sus obras literarias fueron: La llamarada (1935), El 30 de febrero (1943), La resaca (1949), Los dedos de la mano (1951), El laberinto (1959) entre otros. Una de sus obras teatrales fue La resentida en 1944. Enrique Laguerre ganó premios como: el Premio Nacional de Literatura en 1975 y y el premio Nobel de Literatura en 1999.

Información obtenida del sitio web Enciclopedia de Puerto Rico: http://www.enciclopediapr.org/esp/article.cfm?ref=09121701
    

Editor: 
CRET-Umbral

La nueva Colombia y el proceso de paz

Texto completo: 

Esta conferencia fue presentada por su Excelencia Luis Carlos Villegas, Embajador de Colombia en los Estados Unidos, y ofrecida por el Programa de Estudios Internacionales y la Facultad de Estudios Generales. En esta charla, el Embajador Luis Carlos Villegas explica la transformación que ha sufrido Colombia en los últimos años para cambiar la realidad social y económica del país. El embajador utiliza este espacio para discutir las tres desiciones que forman parte del cambio de Colombia, estas son: 1. el distanciamiento del crimen organizado, 2. apertura internacional y 3. conservación del sistema democrático. Por último, el embajador Villegas describe la incorporación de la FARC en el proceso de cambio en el país, el progreso de las negociaciones con el grupo, presenta los adelantos que se han logrado en Colombia y detalla los planes que próximamente implantará el gobierno.
 

Fuente: 

Programa de Estudios Internacionales

Editor: 
CRET-Umbral

Conversatorio acerca del Festival Casals

2014-02-19
Texto completo: 

Esta conferencia fue ofrecida por el Programa de Estudios Internacionales de la Facultad de Estudios Generales y la misma fue presentada por Maximiano Valdés, director de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico. En esta charla el director Valdés discute la historia y trascendencia de la Orquesta Sinfónica en Puerto Rico, la importancia de Pablo Casals para el desarrollo de la música en la isla, los deberes y responsabilidades del director de la Orquesta Sinfónica y la relevancia de los programas que presenta la Orquesta.

Colaborador: 
Programa de Estudios Internacionales
Editor: 
CRET-Umbral

El conflicto político de Ucrania y sus dimensiones internacionales

2014-03-04
Texto completo: 

Conferencia presentada por el Dr. Lajos Százdi León Borja, especialista de geopolítica y geoestratégica, sobre el conflicto político en Ucrania tras la reciente invasión rusa en Crimea este año. Se analiza las posibles causas de este conflicto, desde un contexto académico, histórico e investigativo, tras la serie de levantamientos anteriores y posteriores al derrocamiento del ex-presidente de Ucrania, Yanukóvich. Este conflicto es mejor discreto como un tipo nuevo de ‘post guerra fría’, que no deja de evocar los eventos del 1956, 1962, sobre todo 1968 en Praga  y recientemente 2008.    

Coordinado por el Dr. Jean Bernard Passerieu, director del Programa de Estudios Internacionales y ofrecido por la Facultad de Estudios Generales, UPR, Recinto de Río Piedras.

Referencia:

http://peiuprrp.blogspot.com/2014/03/introduccion-nuestra-conferencia-sobre.html

Colaborador: 
Programa de Estudios Internacionales
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CRET-Umbral

La geopolítica y las relaciones internacionales a comienzos del siglo XXI

2011-11-21
Resumen: 

Conferencia ofrecida por la Facultad de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, en conjunto con el Programa de Estudios Internacionales. Esta actividad forma parte del Ciclo de Conferencias sobre relaciones internacionales y gobernanza global. La ponencia estuvo a cargo del Dr. Lajos Szászdi y en esta se ananiza el desarrollo de la geopolítica y las relaciones internacionales a comienzos del siglo XXI.

 

Colaborador: 
Programa de Estudios Internacionales
Editor: 
CRET-Umbral