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Vislumbres de Cuba

2008-05-01
Texto completo: 

No cabe duda de que la cámara puede mentir. Un millón de fotos en los anuncios lo demuestran, sin embargo la cámara nos captura siempre siendo humanos. Ese tipo de verdad y conocimiento, por poco que nos guste o por mucho que nos conmocione, es de un valor inmenso, aunque no siempre lo sepamos apreciar.
Charles Van Doren.
Todo sucede demasiado rápido. Fotografiar es diseccionar el tiempo, es disecar su vitalidad vertiginosa en busca de más tiempo para acomodar nuestra mente.
Las palabras CALLE y CIUDAD como espacios de significación e incidencia social adquieren una connotación protagónica en mis fotografías, relato de especial y sutil elocuencia, sitio de identidad y alienación, deposito de transformaciones sucesivas en el tejido social y humano, crisol y amalgama en la configuración total de un pueblo signado por la sobreabundancia de influencias culturales. La ciudad como un todo único e irrepetible de la causalidad y a veces también de la casualidad.
Ella late y vive de ese fluido vital e imprescindible que son sus GENTES. Decir ciudad es decir gentes. La ciudad es el paisaje de más incidencia humana, escenario de pasiones y preocupaciones a escala nacional y domestica, en sus bordes se dibujan lo trascendental y lo efímero cotidiano, algo que pudiéramos llamar destino, y que siempre nos fascina y obsesiona.
Es en esta delgada, pero rica capa de significación donde intento poner mi lente, encontrar yuxtaposiciones de aristas a veces anacrónicas, que en nuestra realidad se arman de forma natural y nos definen. Capturar estos pequeños depósitos cotidianos de humanidad, no como interpretaciones de un mundo, sino como piezas de él. Indagar y descubrir la confabulación de objetos, gentes, cosas, eventos, que no se volverá a repetir y que como un pequeño vestigio se hunde en el tiempo y nos marca constantemente.

J.Ulises 2008

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